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BREVE HISTORIA DE LOS SEGUROS Y EL CAMINO HACIA LA MODERNIDAD

La historia de los seguros es tan antigua como fascinante y se asume que fue Moises quien aportó la idea básica del aseguramiento tras decirle a José que debe guardar granos durante todo un año como prevención ante alguna posible escasez.

Posteriormente, los babilonios idearon un tipo de seguro marítimo que los bancos vendían empaquetado con un préstamo de dinero. Se llamaba “préstamo a la gruesa ventura” y consistía en que cuando un mercader recibía un préstamo para financiar el viaje de un barco, éste no se pagaba si el barco naufragaba en su trayecto pero si la embarcación arribaba a buen puerto se tenía que pagar el paquete completo. Algo más o menos como un “seguro de desgravamen” de los tiempos actuales. 

En 1347, en Italia aparece el primer contrato de seguro marítimo –digamos de manera informal- que cubría accidentes, naufragios y ataques piratas, hasta que en el año 1710, tras el pavoroso incendio que redujo a cenizas 13,200 edificios de la ciudad de Londres, se creó la Fire Office, considerada la primera compañía de seguros contra incendios, comenzando de este modo la llamada “era moderna” del aseguramiento.

Y es que el hombre siempre se ha visto amenazado en los diferentes escenarios de su vida, ya sea en su integridad física, salud o en sus bienes patrimoniales y siempre ha buscado soluciones que le permitan apaciguar las consecuencias de accidentes e imprevistos. Al comienzo la solución lo fueron los seguros contra terremotos, huracanes, inundaciones, etc. y luego el criterio del aseguramiento fue ampliado al campo patrimonial y el de la salud.

En nuestro país se afirma que esta actividad fue impulsada durante el gobierno de Piérola, siendo Rímac Internacional la compañía aseguradora con más de 130 años de existencia y a la fecha existe un promedio de 15 compañías más que compiten abiertamente en la captación de asegurados.

En el año 1985, la Municipalidad Metropolitana de Lima exigió a los transportistas de servicio público la contratación de un Seguro Obligatorio destinado a proteger a pasajeros, choferes y cobradores, ante el imparable aumento de accidentes de tránsito.

En 1999 se publica la Ley General de Transporte y Tránsito Terrestre en la que se habla por primera vez, de manera oficial, del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, conocido actualmente como SOAT y al año siguiente el Ministerio de Transportes y Comunicaciones llega a un acuerdo con los transportistas de servicio público urbano la adquisición del este seguro, con calidad de obligatorio.  

Actualmente es posible asegurar casi todo: la salud, los viajes, los hogares, las empresas, los bienes patrimoniales, fondos universitarios y hasta la vida misma: todo obedece a la ancestral necesidad humana de sentirse seguro para obtener la tranquilidad que al final es lo único que concede mejor calidad de vida y allí radica el éxito empresarial de las compañías de seguros, las mismas que se han visto obligadas a ponerse a tono con la transformación que llega con el tiempo: Rímac, por ejemplo, desde el 26 de junio de este año amplió su cobertura de salud a la Covid-19, a un bajo costo y eliminando los deducibles de las hospitalizaciones debido a la pandemia y la mayor parte de compañías que operan en nuestro país han hecho lo propio, siempre en un afán por no perder el paso frente a la modernidad, tanto así que el próximo paso serán los paquetes de seguros “hechos a medida” y de acuerdo a cada necesidad, mediante las llamadas INSURTECH -término que se deriva de la conjunción de las palabras Insurance (o seguros en español) y Technology (tecnología), que están promoviendo el salto del sector seguros a la era digital- y cuyo objetivo no será solamente asegurar personas, bienes e inmuebles, sino ESTILOS DE VIDA.