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MANEJO DEFENSIVO

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Mucho se habla del “manejo defensivo” o “manejo a la defensiva”, especialmente en los cursos de capacitación dirigidos a los conductores que laboran para las empresas que se dedican al transporte de carga y/o pasajeros, pero en la mayoría de veces este tema ha caído en una suerte de indiferencia complaciente debido a la idea de que “lo que va a suceder sucederá de todos modos así uno maneje a diez kilómetros por hora y respetando todas las señales de tránsito habidas y por haber”; pero el tema del manejo defensivo no se encasilla solamente en el exceso de velocidad ni en el debido respeto de las señales de tránsito sino en un asunto que tiene que ver más que nada con la PREVENCIÓN.

Prevención significa “prevenir” y prevenir significa “tomar precauciones o medidas por adelantado para evitar un daño o peligro”, y llevando estos conceptos al tema del manejo defensivo, prevención no solamente significa manejar sin sobrepasar los límites de velocidad indicados en las señales de tránsito, sino, por ejemplo, conducir un vehículo siendo conscientes de no haber aprobado el examen de manejo y la licencia de conducir se la obtuvo con métodos irregulares o ilícitos. La experiencia señala que algunos accidentes de tránsito se producen por causas que nada tienen que ver con el exceso de velocidad o el cansancio de los conductores sino con algunos ciertos malos hábitos. Uno de ellos, bastante frecuente por cierto, es HABLAR POR TELEFONO, o COMER o BEBER CUANDO SE MANEJA. El hecho de conducir un vehículo constituye un riesgo por sí mismo, pues se trata de mover una máquina inanimada cuyas consecuencias dependen exclusivamente de quien lo conduce; y el hecho de hablar por teléfono cuando se maneja no solamente distrae la concentración necesaria para la conducción, sino que aumenta gravitantemente el riesgo de no poder reaccionar a tiempo para evitar un accidente. Existen casos en que las botellas de agua mineral o bebidas gaseosas que caen accidentalmente al piso de un vehículo en movimiento acaban metiéndose debajo del pedal de freno y constituyen la causa directa del accidente. Otro hábito  bastante peligroso es pretender recuperar el tiempo que se pierde por salir retrasado, imprimiendo mayor velocidad a la unidad vehicular que se conduce: en este caso, si bien es cierto, el exceso de velocidad es la causa directa de un accidente, pero no se tiene en cuenta que si esa persona no hubiese salido retrasada no hubiese tenido razones para correr y si no corría no tenía razones para causar o participar de un accidente de tránsito.

De modo que, concluyendo, el manejo defensivo no solamente implica conducir respetando los límites de velocidad establecidos, implica también mantener en buen estado de funcionamiento la unidad vehicular que conduce, salir a tiempo, tratar en lo posible de no circular por lugares donde el riesgo sea mayor debido a la afluencia de tránsito, descansar bien antes de conducir por espacios largos de tiempo, no beber licor si está conduciendo, utilizar siempre el cinturón de seguridad, respetar al peatón, etcétera.

En Organización Mega Corredores de Seguros contamos con programas de capacitación acerca de prevención de accidentes de tránsito y manejo defensivo dirigido a los conductores que forman parte de las empresas que conforman nuestra cartera de clientes.

En MEGA sabemos que es preferible prevenir que lamentar.