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ACEPTACIÓN Y RECHAZO DE LOS SINIESTROS VEHICULARES

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Todo accidente de tránsito es, para las compañías aseguradoras, un siniestro; y todo siniestro constituye un asunto delicado para ambas partes: Aseguradora y Asegurado.

 

Un choque de pequeña magnitud entre dos unidades vehiculares donde ninguna persona haya resultado herida o muerta –por poner un ejemplo- es un siniestro sencillo que bien puede ser aceptado fácilmente por la Aseguradora, más no por eso debería descartarse de plano la probabilidad de un rechazo; pero para que esto último no suceda, resulta fundamental que el Asegurado cumpla religiosamente con las cargas u obligaciones que se encuentran detalladas en la póliza de seguros, pero antes de todo resulta necesario que el costo de la reparación del daño causado a la unidad vehicular asegurada, sea menor que el monto señalado como deducible.

 

Hecho eso, ahora veamos cuáles son las obligaciones del asegurado para que la póliza se active:

1.       Poner el hecho en conocimiento de la Policía Nacional por ante la comisaría más cercana al lugar donde se produjo el accidente.

2.       Que el conductor se someta al dosaje etílico antes de las 4 horas de la ocurrencia,

3.       Comunicar el hecho a la compañía seguradora con la cual se ha tomado la póliza.

4.       Realizar el peritaje policial de daños a la unidad siniestrada, y

5.       No tocar el vehículo ni hacerlo reparar mientras el siniestro no sea aceptado.

De modo que, en contrario, el siniestro será rechazado:

a)      Si el costo de la reparación de los daños producidos por el choque es menor al  monto del deducible.

b)      Si no se interpone la denuncia o se lo hace tardíamente y el tiempo para el dosaje etílico ha vencido.

c)       Si el dosaje etílico arroja positivo.

d)      Si no se informa oportunamente a la compañía aseguradora a cerca de la ocurrencia del siniestro.

e)      Si se toca o se manda reparar la unidad vehicular siniestra sin que la Aseguradora haya aprobado el siniestro.

 

Muchas veces se escucha decir a los asegurados que tuvieron algún rechazo de siniestro, frases como ésta: “el seguro no sirve para nada” o “yo no sé para que pago un seguro si no se va a hacer lo que yo pida” y, lamentablemente, las cosas no son así. Un seguro vehicular contra todo riesgo funciona con mayor efectividad ante la ocurrencia de un siniestro grave y donde la reparación del vehículo asegurado se calcula en varios miles de dólares y no ante un raspón o un choque leve que tranquilamente se podría solucionar por fuera, considerando que el dosaje etílico, la obtención de la denuncia policial y el peritaje policial de daños tienen costos que sumados al monto que se debe pagar por deducible hace que el uso de una póliza en accidentes donde los daños son leves no sea rentable.

 

En Organización Mega Corredores de Seguros contamos con asesores con larga trayectoria, cuyo trabajo consiste en hacer que los trámites relacionados con el pago de las reclamaciones por siniestros se lleven a cabo conforme a lo establecido en la Ley del Contrato de Seguros y los Reglamentos correspondientes.

 

¡CONFÍE EN NOSOTROS!